18.5.08

Absurdistan (por Ivan Thais)


Cuando apareció en EEUU en el año 2006, la novela Absurdistán de Gary Shteyngart no dejó de aparecer en todas las listas del Mejor Libro del Año (y de hecho, en el NYT quedó entre las top10). Se trata de la experiencia, contada en forma satírica, de un joven inmigrante ruso en Nueva York. La República de Absurdistán, a la que se refiere el título, es producto de su imaginación pero basado en las experiencias absurdas que, según comenta, sufrió en dos viajes a Rusia. Alfaguara ha publicado el libro y lo comenta para "El Cultural" Germán Gullón:
La novela de Gary Shteyngart (Leningrado, 1972) va dirigida a censurar los excesos de la cultura estadounidense actual con un lenguaje innovador, rico en neologismos y sumamente expresivo. Muestra cómo la guerra fría ha sido sustituida por la batalla por mantener satisfechos a los consumidores, que no ciudadanos de las grandes potencias. El nombre Absurdistán alude a un lugar simbólico, situado imaginariamente entre algunas repúblicas soviéticas, ricas en petróleo y corrupción, donde la oligarquía y la violencia ejercen el poder con absoluta arbitrariedad. La acción novelesca aparece situada al comienzo en Rusia y en EE.UU., y acaba teniendo a Absurdistán por escenario, un supuesto exsatélite comunista, que bordea con Irán, área del mundo conocida por Shteyngart, pues allí trabajaba cuando comenzó la redacción del texto, unos cinco días después del 11-S. El narrador, un mago del idioma, viste y disfraza a sus personajes con mil y una características reales o tópicas. Unos son oriundos del centro de EE. UU. o de Nueva York, judíos o metodistas, otros rusos blancos, los hay asiáticos y chechenos, éstos con sus barbas y su afinidad a la violencia. Crea una masa de empleados al servicio de unos pocos, todos ellos enfebrecidos, infectados por el virus de la corrupción (...) Shteyngart ofrece, pues, una mirada pesimista de las circunstancias sociales presentes. Su ironía prescribe un remedio social fuerte, nada de productos de homeopatía, sino amargas dosis de un revulsivo que acaba por estremecer las entrañas del lector.

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